Reseña: The Danger Imperative: Violence, Death, and the Soul of Policing
DOI: https://doi.org/10.69509/6hyqj941
Resumen
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En los últimos años, el debate sobre la actuación policial en Estados Unidos ha alcanzado niveles sin precedentes. Los numerosos casos de brutalidad policial han generado movimientos y protestas que han cambiado el discurso público sobre la injusticia racial y han enfatizado la urgente necesidad de reformas en el ámbito policial. En respuesta, algunos expertos, políticos y líderes policiales han promovido la narrativa de la "guerra contra la policía", argumentando que los oficiales enfrentan un peligro constante debido a la hostilidad y la creciente desconfianza hacia su labor. Este panorama ha generado un clima de tensión y polarización, destacando la importancia de profundizar la discusión e investigación sobre las organizaciones policiales en estos contextos.
Al respecto, el libro The Danger Imperative: Violence, Death, and the Soul of Policing, escrito por Michael Sierra-Arévalo, propone una novedosa perspectiva que ofrece un análisis equilibrado para comprender las políticas, prácticas y errores actuales que han definido a la institución policial. Tras examinar tres departamentos locales de policía, el autor plantea que las prácticas y las experiencias de los oficiales están configuradas por el imperativo del peligro, un marco cultural que resalta la constante preocupación por la violencia y que privilegia la seguridad personal por encima de cualquier otra demanda. A pesar de que las situaciones de violencia son una rareza estadística para la mayoría de los policías, el autor argumenta que este marco cultural impulsa a los oficiales a priorizar su propia supervivencia y a organizar sus acciones y decisiones en función de este imperativo, incluso si eso implica perpetuar las desigualdades raciales.
Asimismo, Sierra-Arévalo argumenta que el imperativo del peligro no es fortuito ni indeseado. Al contrario, es “el resultado premeditado y lógico de la socialización en el interior de las organizaciones policiales, que comienza en la academia de
policía y se refuerza a diario patrullando las calles” (p.8). De esta manera, sostiene que este marco cultural opera en las organizaciones policiales a través de planes de estudio, símbolos y señales de información que sirven como recordatorio de los peligros del trabajo policial y la necesidad de priorizar la seguridad personal. Esto lleva al autor a concluir que “el imperativo del peligro constituye el alma de la policía” (p. 227).
Para elaborar dicho argumento, el autor divide el libro en cuatro capítulos que examinan cómo opera el "imperativo del peligro", destacando una serie de mecanismos, tanto formales como informales, que influyen en el comportamiento de los oficiales. Dichos mecanismos provienen del interior como desde el exterior de las organizaciones, reflejando una compleja red de influencias que moldean la actuación policial a partir de este marco cultural.
Primer capítulo: “Survival School”
En el primer capítulo, "Survival School", el autor inicia su análisis en las academias de policía, dado que representan el punto de partida donde se inculca a los reclutas una visión específica de la actuación policial. En este capítulo, el autor observa que las organizaciones policiales diseñan deliberadamente los planes de estudio, centrándose principalmente en el entrenamiento en armas de fuego y tácticas defensivas, para que los reclutas dediquen la mayor parte de su tiempo a aprender cómo usar la violencia para enfrentar amenazas y situaciones de peligro (p.33).
Al respecto, observa que los planes de estudio no solo incluyen lecciones sobre el manejo de armas de fuego, sino también la exposición a videos de violencia contra la policía, pruebas de supervivencia, recreación de escenarios ficticios, entre otras. Esto lleva a Sierra-Arévalo a argumentar que los planes de estudio no solo preparan a los reclutas a garantizar su supervivencia, sino que también proporcionan una justificación tangible de que las preocupaciones sobre la violencia son reales y especialmente relevantes en la práctica policial.
Segundo capítulo: “Ghosts of the Fallen”
En el segundo capítulo, "Ghosts of the Fallen", el autor resalta que el imperativo del peligro también impregna la práctica cotidiana a través de poderosos símbolos. Entre estos, se encuentran los monumentos conmemorativos, que recuerdan a los oficiales que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber. De acuerdo con Sierra-Arévalo, estos monumentos además de honrar la memoria de los caídos, también proporcionan evidencia tangible de los peligros y la violencia que enfrentan todos los oficiales (p.80). Asimismo, destaca que estos símbolos trascienden a la propia organización policial, dado que las muertes en un departamento pueden afectar a otros oficiales y organizaciones, sin importar cuándo o dónde ocurrieron. Esto plantea a las organizaciones policiales como entidades abiertas que pueden influir o ser influenciadas por el ambiente en el que operan.
Por su parte, también destaca que los símbolos no solo se manifiestan a través de prácticas formales a nivel organizacional, sino también mediante prácticas informales a nivel individual, como los brazaletes personales o artefactos conmemorativos que algunos oficiales conservan en sus hogares (pp. 85-91). Según el autor, estas prácticas describen una forma particular en que los oficiales experimentan y dan significado al imperativo del peligro.
Tercer capítulo: “The Threat Network”
En el tercer capítulo, “The Threat Network”, se explora cómo este marco cultural se encuentra arraigado en una de las principales rutinas organizacionales: la alineación. Al respecto, Sierra-Arévalo argumenta que esta rutina no se limita simplemente a asignar tareas, sino que también sirve para informar a los oficiales sobre las amenazas potenciales que pueden enfrentar al realizar su labor (pp. 118-119). Según el autor, en esta actividad no se discute abiertamente el papel de la raza, sin embargo, frecuentemente se presentan imágenes e información de individuos o grupos que reproducen los “estereotipos o supuestos racializados sobre la violencia y la criminalidad, sugiriendo que personas y lugares son sinónimos de amenazas para la vida de los oficiales” (p. 136).
Además, el autor destaca que las señales de información no se restringen a la organización policial, sino que provienen de una red extensa que abarca otros departamentos de policía, correccionales, fuerzas armadas, etc. Aunque esta información tiene poca relevancia para alcanzar los objetivos organizacionales, sigue siendo funcional al imperativo del peligro, pues recuerdan a los oficiales sobre las amenazas y peligros a los que están expuestos. Lo mismo ocurre con los videos de policías heridos o asesinados que circulan en internet y que se comparten durante la rutina de alineación.
Cuarto capítulo: “Going Home at Night”
En el último capítulo, “Going Home at Night”, el Sierra-Arévalo describe cómo el imperativo del peligro tiene repercusiones perjudiciales tanto para los oficiales de policía como para el público al que sirven. Respecto a la policía, Sierra-Arévalo argumenta que el imperativo del peligro es paradójico, dado que impulsa a los oficiales a realizar prácticas como conducir a exceso de velocidad o evitar el uso del cinturón de seguridad para poder responder eficazmente ante situaciones peligrosas, a pesar de que estas mismas prácticas los colocan en riesgos aún mayores.
En cuanto a las implicaciones con el público, el autor contribuye al debate de las injusticias raciales al plantear que el imperativo del peligro produce una especie de daltonismo, que hace que los oficiales tiendan a pasar por alto o minimizar el papel de la raza en las prácticas policiales injustas, priorizando las consideraciones tácticas, relacionadas con la capacitación y la percepción de amenazas (p. 167). Aunque el autor no descarta la presencia de prejuicios, su planteamiento considera que entre los oficiales moldeados por este marco cultural, las preocupaciones sobre la raza se consideran secundarias en comparación con la seguridad personal. Por lo cual, la organización policial, a través del imperativo del peligro, fomenta una forma de ceguera que puede resultar en un trato discriminatorio hacia las comunidades minoritarias, sin abordar directamente la cuestión racial como factor explicativo de dichas desigualdades.
Contribuciones del libro a los estudios organizacionales y policiales
A través de sus cuatro capítulos, la obra ofrece contribuciones empíricas y analíticas relevantes:
- Aporta evidencia sobre la manera en que los marcos culturales influyen en las prácticas formales e informales de las organizaciones policiales, así como en las experiencias y significados interiorizados por los oficiales.
- Amplía el análisis de la cultura organizacional más allá de la academia policial y muestra la relevancia de las rutinas cotidianas en el fortalecimiento del imperativo del peligro.
- Equilibra el análisis entre estructura y agencia, al explicar cómo el imperativo del peligro se reproduce mediante procesos individuales y organizacionales.
- Ofrece una perspectiva para comprender las desigualdades raciales en la actuación policial y el papel de las organizaciones en su reproducción.
Valoración final
Por lo anterior, el lector encontrará en el libro un texto esclarecedor para analizar cómo opera la cultura en las organizaciones policiales y en los oficiales que las conforman. Asimismo, podrá explorar un enfoque distinto para comprender las desigualdades raciales en estos contextos y reflexionar con mayor profundidad sobre las complejidades que caracterizan a una institución tan crucial como lo es la policía.
Referencia bibliográfica
Sierra-Arévalo, M. (2024). The Danger Imperative: Violence, Death, and the Soul of Policing. Columbia University Press.